Seguro que muchos recuerdan el día que te levantas habiendo dejado atrás los cuentos de hadas y fantasías. Ese paso hacia una nueva forma de entender las cosas, que te hace cuestionarlas, analizarlas, agruparlas.
Ese tipo de cambio es el que me sucede a mi cuando no consigo escribir. Me vuelvo torpe si tengo un lápiz o un teclado, las ideas se obstruyen y al final me enfado, me canso o me rindo.
Cuando escribo, me encuentro con ese niño que muchos dejan atrás. El niño que no duda, el niño que fantasea. Para escribir necesito a mi musa, siguiendo la metáfora que he empleado, necesito volver a escuchar un cuento como un chiquillo de 7 años.
Me quito el velo de incredulidad y dejo que las palabras hablen por si solas, que hablen con el significado que ellas tienen, que expliquen lo que no consigo que hagan si las obligo a adoptar una forma lógica o a cambiar para que sean correctas.
Y hoy no hay musa que me lleve hasta ese niño que jugaba con dinosaurios de juguete y deseaba desenterrar un Estegosaurio.
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Siempre ha sido uno de mis dinosaurios preferidos >.< |
http://naoko-tomomi.blogspot.com.es/2012/07/you-can.html Solo para tí ^^
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